Henrique Capriles, candidato de la prensa española.

Todos medios de la prensa escrita, prácticamente sin excepciones, se esforzaron en ensalzar la figura del candidato opositor Henrique Capriles, unido a una campaña de desprestigio de Hugo Chávez.


Durante las últimas semanas se ha vivido la campaña electoral de las elecciones presidenciales de Venezuela, de las cuales saldría el siguiente Presidente de la República. En esta práctica, se analizará el trato que la prensa española ofrecía de los comicios.
Como punto de partida, resulta cuando menos simbólico, que los grandes grupos de comunicación españoles tuvieran una opción definida. Desde el trato de favor hacia Henrique Capriles (candidato de la Mesa de la Unidad Democrática, que aglutinaba más de 25 movimientos sociales) publicando únicamente noticias favorables, buscando el desprestigio de Hugo Chávez o, directamente pidiendo el voto por Capriles.
Hugo Chávez, a caballo entre el autoritarismo y el populismo.
“Hugo Chávez, que aspira a prorrogar con un nuevo mandato presidencial sus 14 años de régimen autoritario y populista”. Así terminaba la columna que el diario El País dedicaba a las elecciones venezolanas el domingo 7 de Octubre [1]. Y, no es la primera vez que la prensa occidental vierte estas acusaciones sobre los líderes políticos de América Latina en general y Hugo Chávez en particular. En torno a este tema se ha escrito mucho, pero destaca el análisis de Pascual Serrano, en su libro Desinformación, sobre el uso de populismo para referirse a los movimientos sociales, especialmente en Latinoamérica, “América Latina, ¡Qué viene el populismo!”.
En esta orquestada campaña de desprestigio contra el dirigente venezolano se le ha relacionado con todo lo que pudiera dañar su imagen: caudillo [2], financiamiento del terrorismo colombiano [3], colaborador de ETA [4], o, incluso de manipular las elecciones en caso de derrota [5], cuando el líder del PSUV ha ganado 15 de sus 16 citas frente a las urnas (más de una por año), y la derrota (el referéndum para la modificación de la Constitución en 2009) fue asumida como tal, el pueblo no quería esa reforma constitucional, que finalmente no se hizo. Frente a los rumores de fraude electoral en caso de no obtener el resultado deseado, numerosos agentes políticos internacionales avalaron el proceso electoral venezolano, entre ellos la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) [6] o el ex Presidente estadounidense Jimmy Carter [7]
Henrique Capriles, el candidato perfecto.
En el mes de febrero se celebraron las primarias que decidirían al candidato opositor de la MUD. Unas elecciones primarias que dejaron a Henrique Capriles Radonski como el candidato que se presentaría a las elecciones y se enfrentaría a Hugo Chávez. Por entonces, la prensa española ya aseguraba que “ganaron todos” en la elección de El Flaco (el apodo de Capriles) [8].
De ahí en adelante, con la campaña ya en marcha, la práctica totalidad de las noticias que llegaban de Venezuela, destacaban multitud de virtudes: dialogante, reconciliador [9], su fuerza tranquila [10] o comparando “su batalla”con la que tuvieron los demócratas contra la dictadura militar de Augusto Pinochet.
Poco o nada se comenta del tiempo que paso en prisión debido al asalto a la Embajada de Cuba (situada en el Estado gobernado por Capriles) durante el Golpe de Estado de 2002 en Venezuela, debido a la sospecha de que varios ministros se encontraban refugiados dentro de la Embajada cubana, cortando incluso los suministros de agua y luz, según las declaraciones del embajador de Noruega en Caracas.
Algo más que unas elecciones.
“En estas elecciones están en juego dos modelos de sociedad” es una cita que han reproducido una gran cantidad de medios, tanto españoles como internacionales. Y es que, frente al modelo del llamado “Socialismo del S. XXI” que se está llevando a cabo en varios países de América Latina (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay…) personificados en líderes políticos como Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, José Mujica, etc, se encuentra el neoliberalismo instaurado en Europa.
El mismo neoliberalismo que hundió Latinoamérica en los años 90 y principios de siglo, el cual, se presenta hoy en día con “el corralito” argentino como representación. Y es que, durante varios años, América Latina fue el “campo de pruebas” del neoliberalismo, llevado a su extremo en la Chile de Pinochet, con Milton Friedman y sus Chicago Boys como estandartes económicos.
Pero, América Latina superóesa época, y con las medidas que han llevado a cabo, han conseguido reducir los índices de pobreza en 17 puntos (del 48.4% en 1990 al 31.4% de 2010), también los índices de pobreza extrema en 10.3 puntos (del 22.6% al 12.3%) [12].
Estos indicadores sociales que demuestran el incremento en la calidad de vida rompieron con lo que hasta entonces era Latinoamérica. Y es que, en una situación de crisis tan brutal, donde en Europa suben los índices de pobreza, Latinoamérica representa una luz, una esperanza. Pero, para que esa esperanza se consolide, hay que enfrentarse a cierto tipo de intereses que no van a desaparecer de un día para otro. Por ejemplo, el petróleo latinoamericano que estaba en manos privadas que poco repercutían en la riqueza nacional ahora está en manos de los gobiernos, junto al resto de recursos naturales, que mediante la compra de acciones en Bolsa, los gobiernos han ido adquiriendo para nacionalizar dichos recursos.
Esto, en cierto modo, amenaza el poder de las élites económicas europeas, que si se sigue el camino iniciado en América Latina, perderían su elevado poder. Que estas empresas tengan altos cargos en los medios de comunicación no es casualidad, pues mediantes estos medios, hegemónicos en España, pueden controlar la información e intentar influir sobre sus lectores.
Para finalizar, me gustaría acabar con una breve reflexión de Pascual Serrano sobre la información de Venezuela que nos llega a España: Si el público español hubiera tomado nota sistemáticamente de forma contraria a lo que le decían los medios de comunicación, hubiera tenido una idea más acertada de la realidad que creyéndoles” [13], y es que, cada día parece evidenciarse más que los medios de comunicación atienden única y exclusivamente a unos intereses económicos que se encuentran por encima, incluso, de las personas.


Reseña sobre las elecciones en Grecia.

Mañana se celebran los segundos comicios griegos en mes y medio, en busca de un gobierno que afronte la crisis. Las opciones reales de gobierno son dos: Nueva Democracia (con el apoyo del PASOK) o, como todas las encuestas apuntan, Syriza (solos o en coalición).
Es decir, o los dos partidos que han conducido Grecia a la miseria, al servicio de la Troika, que entre otras cosas consideran que la gente viva más puede suponer un riesgo o piden subir el IVA y rebajar los sueldos, o la alternativa, que por ejemplo propone realizar auditoría sobre la deuda pública o utilizar los edificios del Gobierno para acoger a las personas sin hogar.

Al fascismo no se le discute, se le destruye.

Hace exactamente dos semanas los franceses votaban al futuro Presidente de la República. Ganó Hollande, aunque con menos margen del que cabía esperar. Pero las elecciones en Francia no paran, ya que ahora es el turno de las legislativas. A Hollande le toca revalidar la mayoría en la Asamblea Nacional, ya que de lo contrario, una Asamblea controlada por la derecha le dejaría con menos margen de maniobra.
Y, justamente en el papel de luchar contra la derecha es dónde entra Jean-Luc Mélenchon, el líder del Frente de Izquierda. Durante toda la campaña a las presidenciales, Mélenchon ha tenido como claro objetivo el derrotar a la ultraderechista Marine Le Pen. En el constante duelo, Mélenchon se quedó sólo para combatir al fascismo, mientras que Hollande callaba y Sarkozy hacía guiños para captar el electorado de ultraderecha.

Tal es la batalla, que Mélenchon ha decidido presentarse en la circunscripción de Hénin Beaumont, la misma por la que se presentará Marine Le Pen. En dicha circunscripción, el Partido Socialista francés está inmerso en un escándalo de corrupción, y la derecha representada por la UMP, está ausente. Aunque, el representante de la izquierda parte con desventaja, ya aquí en las presidenciales salió ganador el Frente Nacional, con un 31.4% de los votos, frente al 14.8 del Frente de Izquierda.

Pero, Mélenchon no se rinde, y sabe que o él mismo derrota al fascismo o el resto no lo hará. Mientras que Hollande estará pendiente de lograr la mayoría absoluta, y la UMP busca llegar a acuerdo para evitar el hundimiento de la derecha, el carismático líder de la izquierda tendrá frente a él un objetivo difícil, impedir que el ascenso del fascismo se confirme en las legislativas.